Destino: El mundo

Cambiar de trabajo tiene mil lados buenos. A parte de los principales, hay uno en concreto que a mi, personalmente, me encanta.

Formar parte de una plantilla multicultural es una experiencia que siempre me ha enganchado. Empaparme de las curiosidades de otros países, las costumbres, datos, rincones y todas esas cosas que no salen en las guías.

Seguro que muchos, como yo, tenéis una lista de “viajes pendientes”. Bien, pues, la mía ha crecido proporcionalmente a los meses que llevo en mi nuevo trabajo. Gente de Dinamarca, de US, de Italia, Japón, UK, Colombia, Francia, Rumanía, Portugal… Es como una macedonia!

Sabéis que, en Dinamarca, al Jueves se le llama {cariñosamente} “little friday“? Y que su traducción literal “Torsdag” es “el día de Thor“? Tiene su lógica. Si nuestro “Jueves” proviene de la mitología romana y significa “el día de Júpiter” {Zeus para los griegos}…

En la oficina no entendíamos cómo nuestro compañero nórdico es siempre el más friolero de todos. “Venga, si tu vienes del norte. Ahí tiene que hacer más frío que en Barcelona, a la fuerza!“. Pues resulta que es precisamente por eso. En su país hace tanto frío que viven en casas herméticas, para que no se escape nada del calor interior. Están tan preparados para afrontar su clima que ni lo notan, por lo que mi compañero es más propenso a sufrir el frío que se nos cuela en la oficina. Aunque, según él, “el cuerpo humano tarda 3 años en acostumbrarse a un clima nuevo“. Interesante.

Hasta ahora, pensaba que la expresión “ir como sardinas enlatadas” era typical spanish. Pues no! En Japón usan su propia versión para el mismo tipo de situaciones. “Sushi zume” hace referencia a las cajas de sushi que venden. Esas en las que los maki y los nigiri se achuchan unos a otros. Me imagino a los japoneses en el metro, hora punta, con el codo de un extraño metido en el ojo y la nariz de otro clavada en la nuca, comparándose con bolitas de arroz apretujadas en una caja decorada con la cara de Totoro. Curioso, no?

Sabéis que en Colombia tienen un plato típico, una especie de sopa, a la que le añaden aguacate? sopa con aguacate… eso hay que probarlo! Lo que yo no sabía era que, las faldas esas tan monas que llevan los escoceses se llaman “Kilts“, no faldas, Kilts. Y lo que, por lo visto, mis compañeros de UK no sabían era la historia completa del Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. Igual es que yo soy muy “friky” con estos temas o igual es que ellos andaban algo flojos en cuanto a historia, pero de repente me vi inmersa en plena narración de la historia de los templarios, Lancelot y las cruzadas ante unos ingleses perplejos. Luego pensé “y si me preguntasen ellos sobre historia antigua de España?” Suspendería seguro.

Hace unos días, uno de nuestros jefes, asomó la cabeza desde su despacho al escucharnos hablar de quién invadió a quién, qué batallas perdieron qué países… Historia desde distintos puntos de vista. Sonrió y volvió a sus quehaceres con cara de “no tienen remedio“.

El caso es que, día a día, voy descubriendo rincones nuevos y pequeños detalles que me abren ventanitas al mundo. Mi lista “a visitar” sigue creciendo.

Mientras tanto, se acerca la cena de empresa. 50 que somos! 50. Cada uno de un rincón y unas costumbres.

Comentar que una de mis compañeras es de Transilvania… Esto promete!

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Más vale pájaro en mano, que bueno por conocer?

Ya está, es oficial, nos volvimos locos…

Justo en el preciso momento en el que te planteas dejar un contrato estable para aceptar uno en prácticas, justo en esos segundos, puedes decir que has perdido el norte. Así que frena, coge aire y piensa en frío.

Vale, que las condiciones actuales acaban con todo tintineo posible, los meses {años} de búsqueda, pesan. La cueva oficina sin ventanas, asfixia. Las 9h diarias de trabajo no cubren ni el alquiler de un pisito cerca del lugar de trabajo. Pero eso no es motivo para retroceder.

Son factores más que propensos a dar el empujoncito. Empujoncito, si. Pero no para saltar de la olla y caer en el fuego. {Hoy va de refranes…}

Dadas las condiciones, el hecho de que aparezca una oportunidad de cambio en forma de convenio de prácticas es como un oasis en medio de este desierto de ofertas laborales! y más si aseguran convertir dicho convenio de prácticas en un contrato laboral como manda, tras seis meses. “Un CAMBIO! Empresa nueva, con responsabilidades nuevas, opciones de promoción y haciendo lo que me gusta {comunicación y organización de eventos}. Me está llamando a gritos! “… Aún y con una retribución famélica? Mmmmm, Seguro? Retrocede. Analicemos. 6 meses de prácticas?

Bueno, son seis meses cobrando menos que ahora, pero luego pasaría a tener un contrato laboral y haciendo algo que me gusta.” Seguro???

Ahí va otro dicho, “dónde dije digo, digo Diego“!! Todo puede llegar a ser pan para hoy y hambre para mañana.

Vamos a ver, que una es muy impulsiva, pero cuando se trata de futuro prefiero consultar hasta el censo si es necesario! {y con “censo” me refiero a: la almohada, supermommy, Ras, Kelsey desde el otro lado del charco…}

En mi cabeza bailaban ideas como: “Aquí no prospero. En tres años no he dado ni un paso adelante. Mucho bla bla y poco blo blo… Estructura organizativa totalmente plana, así no llego a ningún sitio. Tres años cobrando lo mismo no puede ser. Para qué me meto yo en Máster y estudios varios… He de meter el pie en sector de la comunicación y organización de eventos aunque sea empezando de 0. Cualquier cosa será mejor que esto”

Eeeeeese es el momento! Cualquier cosa? Claro que no! Ojito con el cansancio/desesperación, que nos puede hacer entrar en jardines que no nos conviene.

Ante dudas como estas, tiro de listas, de pros y contras. Analizo bien lo que realmente conviene, pido opinión externa si hace falta {los puntos de vista desde fuera siempre son bienvenidos} y, sobre todo, procuro no montarme castillos en el aire! Os suena el cuento de la lechera? Pues eso.

  1. No estoy en el paro, así que recurrir a “medidas desesperadas” no es lo propio.
  2. Aunque las condiciones laborales actuales no son un cuento de hadas {a pesar de la cueva, los orcos, los enanitos…} el salario que tengo es mayor que el de prácticas. Y con aíre no se pagan los estudios!
  3. Con mi edad, conviene dar un paso atrás así?
  4. Tiro de Máster: “El entorno es altamente cambiable. (…) Elimine de su concepción del mundo la suposición de estabilidad. Reconozca que la vida es dinámica, impredecible, aleatoria y llena de sorpresas. “. No se sabe qué puede pasar mañana. Y menos de aquí a seis meses.
  5. Recuerda: Buscas algo mejor, no otros dolores de cabeza {Lo que en forma de refrán sería “mismo perro, distinto collar”}
  6. Más vale pájaro en mano y malo conocido…

Hola, encantada

La razón concreta de por qué comencé este blog, no sabría describirla. Lo que sí sé es que, poco a poco, ha ido cogiendo forma y sentido. Forma de ventana, hacia más allá de mi entorno. Sentido, el del “oído”, el de hacerme escuchar “ESTOY AQUÍ!”

Puede que te suene. Soy esa misma que te has cruzado por Infojobs, Linkedin, empresas de selección, CV en PDF, mails… pero que ha pasado desapercibida y cuyo “perfil” has perdido entre cascadas de conocimientos, experiencias, títulos, etiquetas y categorías.

Hola, mi nombre es Montse. Esa soy yo.

Vivo felizmente enamorada a lomos de una moto, en Barcelona. Me encanta viajar y descubrir sitios nuevos. Relacionarme con todo el mundo y conocer gente nueva, hasta en la parada del autobús, ya sea en castellano, inglés o catalán.

Mi curiosidad no tiene límites. Estudié Historia del Arte, queriendo saber más sobre las pirámides, Dante, el Renacimiento, “El mito de la caverna“, los impresionistas, Roma, Grecia y el David de Miguel Ángel. Me diplomé en Ciencias Empresariales y descubrí el mundo de los RRHH, lo que me llevó a estudiar un Máster.

Si consultas un Eneagrama, verás que 4 = Yo. Creativa, sentimental, romántica empedernida, original y diferente, hipersensible, intuitiva, sincera, perfeccionista hasta el detalle…

Muchos dicen, o se empeñan en hacernos creer, que es época de verlo todo “oscurotirandoanegro”, pero yo imagino todo con mucha luz, en tonos blancos.

Me apasiona el mundo de la organización. Organizada desde que nací, es algo instintivo, hasta el punto de querer dedicarme a ello. No puedo evitarlo. Siempre me veo, sin quererlo, organizando encuentros, fiestas, cumpleaños… Llevo más de media vida diseñando mi concepto de boda ideal! Sueño con montar mi negocio entorno a ello.

Mi ilusión es trabajar formando parte de un equipo de creativos y recorrer las calles de Barcelona sobre mis tacones, mostrando mis ideas de eventos y creaciones. Aunque actualmente mi creatividad trabaja nueve horas diarias en una oficina, frente a un ordenador, y lidiando con mi lado contable, frente a facturas y proveedores.

En esta nueva etapa, me he marcado tres metas. A corto plazo {a lo mucho unos meses} terminar mi máster en Dirección de RRHH. A medio plazo dedicarme al mundo de los eventos y la creatividad, o cómo yo digo “quiero ahorrar tiempo a los demás“. A largo plazo me veo organizando bajo la firma de mi propia empresa. Con una oficina bien distribuida, en un amplio piso de “L’Eixample” {Desde que vi las oficinas/casa en Holanda, no me lo puedo sacar de la cabeza}

Me reconoces ya? Soy esa que encaja en tu perfil vacío…

Y si resulta que sí puedo…?

Ante la pregunta del profesor “Alguien sabe por qué los elefantes, encadenados a una pequeña estaca, no intentan escapar?“, el aula entera se quedó en silencio. Nadie entendía a qué venía eso, qué tenía que ver con la lección de Motivación y Liderazgo que tocaba para ese día. El profesor era algo peculiar, así que todo el mundo dio por hecho que se trataba de alguna de sus salidas. Todos menos una voz que se escuchó susurrada “Porque han crecido convencidos de que no pueden“.

Se suponía que no tenía que haberlo oído nadie, simplemente me salió, así, como un pensamiento en voz alta… Pero resulta que, cuando casi cien personas en una misma habitación guardan silencio a la vez, puede oírse hasta el vuelo de una mosca. “Leches…

El profesor, que ya me tenía el perfil sacado, quiso que extendiese más mi respuesta y, por qué no, se lo hiciese saber a mis compañeros –que, todo sea dicho, estudiando Motivación, deberían dedicarse más a leer a Jorge Bucay, o similares

Hace ya unos años, me leyeron por primera vez esta historia. Para entonces no pensaba que fuese a verme tan reflejada en ella. Pocos mensajes llegan tan claros. “Y si resulta, que hoy sí puedo…?”

“Cuando yo era pequeño, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante (…). Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderos, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente: ¿Qué lo sujeta entonces?, ¿por qué no huye?

(…) Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?”.

(…)

Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que no podemos hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos.

Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.

Cuando a veces sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: “No puedo y nunca podré”

Nuestra única manera de saber si podemos conseguirlo es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo nuestro corazón.”