Cuándo pasó el “Networking” a ser “Notworking”?

Esta semana acudí a un evento de Networking, o por lo menos yo creía que se trataba de eso.

Todos sabemos cuál es la finalidad. Conocer y darse a conocer. Hacer contactos y ver qué se cuece fuera de tu entorno más cercano.

Teniendo en cuenta mis nuevas {vamos a llamarlas} inquietudes laborales, no me lo pensé dos veces cuando me invitaron y lo primero que hice fue encargar un buen fardo de tarjetas personales, just in case!

Gente del mundo de la organización de eventos iba a reunirse en lo que sería un pequeño cóctel en un hotel de Barcelona. No podía faltar.

Bien, pues, ahí me presenté yo con todas mis ganas y mi palique dispuesto a hacer contactos. Al entrar en el pequeño hall había ya un photocall, que daba paso al salón con su distribución de bebidas y aperitivos, en el que ya había gente pululando. Cogí aire y entré decidida: {no te arrincones, no te arrincones, no te arrincones…}

La reunión duró apenas dos horas. Dejadme que os explique mi conclusión. Visto lo visto, tal y como fueron aquellas dos horas, creo que el Networking ha adquirido otro concepto.

Yo iba convencida de que la gente interaccionaría unos con otros, intercambiando opiniones, comentarios, gustos, {tarjetas!!}… Lo único que vi fue gente lanzándose en manada hacia el jamón de jabugo o el tartar de atún.

Resulta que todos eran ya viejos conocidos superficiales. Pude comprobar que no eran amistades labradas a lo largo del tiempo, ya me entendéis. Desde luego todo atisbo de feedback brillaba por su ausencia. Nadie iba ahí ha conocer nada {excepto yo}. Iban a comer y beber de gorra! Pude ver algún que otro empresario, bien conocido en mi ambiente laboral, sentarse en las sombras con dos platos {contados} de queso y un buen gin tonic, sin moverse en todo el rato. Parecía un ratoncillo, ahí sentado mordisqueando su queso. He de reconocer que me hizo mucha gracia…

Cabezona como soy, seguía en mi empeño. Charlé con varios invitados “a qué te dedicas?“, “dónde trabajas?“, “Dale recuerdos a tus jefes!“, pero nada, ni mi nombre les interesaba y estoy segura que no retuvieron ni una palabra de las que dije. Sabes esas personas a las que les hablas y ves que están pendientes de todo lo que gira alrededor? Pues lo mismo!

Esto me dio que pensar en algo que leí en mis apuntes del máster:

En una sociedad permanentemente conectada, existe demasiada desconexión anímica. Hacemos contactos apresurados más que amigos eternos”

“Cuántos contactos en Linkedin {y ya no digamos facebook} deben de tener cada uno de los aquí presentes? Es más, estoy segura que a más de dos y tres los debo de tener yo como contactos… A cuántos se han interesado por conocer??”

Los proveedores de los aperitivos que se servían iban {por supuesto} a darse a conocer. No oí a nadie preguntar por la calidad de los productos, su elaboración, distribución… claro, con la boca llena no se habla.

Ha pasado el Networking de ser una herramienta de retroalimentación laboral a ser simplemente una forma de que los empresarios se alimenten? Tan mal está todo que se organizan eventos como excusa para comer y beber gratis?

Con esto no pretendo criticar el Networking en general. Creo que es de gran eficacia, ademas de necesario, si se organiza {y se utiliza} como se debe. En serio. He asistido a otros de menor envergadura y con mejores resultados.

A todos aquellos bien posicionados {laboralmente hablando}: no jueguen con nuestras ilusiones. Si quieren reunirse con un grupo de viejos amigos, monten una barbacoa, un cóctel o un copeo si prefieren, pero no lo llamen Networking. Mucho chismorreo, mucho postureo, mucho reptil {además de la serpiente albina y las iguanas que andaban expuestas}… Aquello era más un evento de “Notworking

Eso sí, yo salí de ahí con: 1 copa de cava + 1 gin tonic + 1 canapé + dos contactos, además de un ejemplar de la revista “organizadora” del evento.

No está mal. Creo.

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La abuela y la fábrica de chocolate

Hace unos días, la abuelita se fue de viaje a Suiza. Aquel era un país ya conocido para ella. Tiene familiares ahí y cada cierto tiempo iba a visitarlos. Esa vez, decidieron llevarla a “La fábrica de chocolate” , como la llama ella – Ni que sólo hubiese una… -.

Conociendo lo golosa que es la mujer, y según los detalles que comentó a su vuelta  – “a dos manos!!“- , puedo imaginarme como fue la visita…

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“A ver…? No acabo de saborearlo…”

El caso es que se debió quedar sin hueco –en los bolsillos… – o sin tiempo para seguir comiendo, por lo que pensó que en la maleta le cabría todo mucho mejor. Así que cogió todo el chocolate que pudo, de todos los gustos, tamaños, formas, colores… chocolate blanco, chocolate negro, con leche, con café, de avellanas, toblerone, lacasitos (marca sueca), tablas gigantescas, porciones pequeñas… y se lo llevó para casa.

Sólo viendo la cantidad de chocolate que llegó a mi casa, no puedo hacerme una idea del cargamento que se trajo desde Suiza ella sola!

Abuela, no te han parado en aduana por tráfico????” la pregunta era obligada…

Kit antiestrés

Kit antiestrés

Pero no se le puede culpar. No es la única golosa de la familia. De hecho, no nos libramos ninguno! Y lo peor que puede pasarle a una golosa impulsiva – moi!-, es llegar a casa después de trabajar, cargada de ansiedad, y encontrarse con semejante regalo para el paladar.

Quién me mandaría probar todas y cada una de las variedades de chocolate que tenía enfrente… No podía haber dejado algo “para mañana”, no…

Me río yo de los Gremlins trasnochadores empachados!! Adorables criaturas, a mi lado, después del festín que me pegué.

No sé si, en su visita, mi abuela coincidiría con el Sr. Wonka o con Charlie, pero yo me pasé la noche viendo Umpa Lumpas!!

LadyLuck