Confieso que…

  1. Soy extremadamente ordenada. Y ésto me pone tan nerviosa que, de vez en cuando, dejo algo de ropa en el suelo expresamente.
  2. Soy incapaz de quedarme quieta y esperar.
  3. Lloré al ver el David de Miguel Ángel.
  4. Saqué un 9 en el examen de Matemáticas de la selectividad y, SI, decidí estudiar Historia del Arte.
  5. Soy la que canta en las duchas del gimnasio – un saludo a mis fans!
  6. Siempre confundo “After” y “Before“. “Aftersun” es lo que me hace recordar cuál es cuál.
  7. Me da mucha manía que metan mano en mi plato – a no ser que ofrezca yo.
  8. No respondo cuando escucho “Dancing Queen“.
  9. He de recitar parte del abecedario para recordar el orden de ciertas letras -“O, P, Q, R, S, T…”
  10. Durante 3 años sufrí Agorafobia  y no me importa reconocerlo, porque gracias a aquello, soy quien soy hoy – Lo que no mata te hace más fuerte.

Si Maslow levantase la cabeza, cogería la baja por depresión!

Lo reconozco, soy algo ambiciosa –en el buen sentido de la palabra. Pero últimamente creo que se me va… y si a esto le sumamos mi carácter impulsivo e impaciente –éste último lo he descubierto recientemente-, puede resultar una combinación algo estresante.

Incluso antes de comenzar mis estudios de RRHH, Maslow ya me despertaba cierto interés. Pero es que, desde hace un tiempo, estoy que me sale la dichosa pirámide de necesidades por las orejas!! La tengo tan alborotada, que ha pasado de pirámide a Tetrix.

Según su teoría, todos sentimos la impetuosa necesidad de amortizar  nuestro potencial al 100%, para llegar así a la autorrealización – Ahaaaa!!

Partiendo de la base de que siento que mi potencial está menos exprimido que una piedra, que tengo el reloj biológico atravesado en la garganta, la cumbre de mis expectativas laborales no encaja con mi ritmo de escalada, se me escurren los planes de futuro entre las manos…

Todos tenemos nuestros planes, nuestros objetivos, alguna pauta a seguir. Yo tengo mi camino de baldosas amarillas. Hasta hace unos años, creía que estaba bien “alicatado”: Terminar los estudios, encontrar un trabajo, independencia familiar y dejar que la vida fuese siguiendo su curso, con sus más y sus menos. Ay, angelito… Qué ingenua es una a sus 26 añitos.

Estudios terminados, trabajo encontrado, independencia conseguida. Con lo que no contaba era con encontrar la ambición que dejé aparcada “hasta nuevo aviso”.

Querido “Masly”, deja que te ponga al día: no sé en tu época, pero aquí y ahora, en el siglo XXI, la autorrealización no existe! siempre vamos a querer más!! Pide 2, que en cuanto los tengas pedirás 4 y estarás pensando ya en conseguir 7…

Así, mi jerarquía adquiría una nueva dimensión:

–  Terminados los estudios, para qué conformarse sólo con una diplomatura. El saber no ocupa lugar. Soy una persona muy curiosa y no me conformo con una simple introducción, así que decidí estudiar un máster en dirección de RRHH -y luego ya veremos qué más!“.

– El máster no hizo más que subir las apuestas, y habiendo encontrado trabajo reescribí “ascender, aprender, adquirir responsabilidades y llegar a la cima de algún cargo“. Quiero aplicar mis conocimientos y aptitudes, pero no me conformo con cualquier cosa, quiero poder hacerlo a lo grande!

– Cierta crisis no económica hizo que la “independencia familiar” se convirtiera en “volver a ser una más de mi familia numerosa, para volver a independizarme“. Vuelvo a estar en el punto de arranque. Busca, busca, busca… exprime, exprime, exprime…

– y lo de “dejar que mi vida siga su curso“… bueno, eso se mantiene igual. Con un pequeño matiz. Ahora soy consciente de que no es SU curso lo que sigue, sino el que ve marcado por todo su entorno. He decidido olvidarme de ceñirme a mis planes. Mejor guiarme por unas directrices –más que nada para no perder el rumbo. Porque la vida no sigue únicamente la dirección que un@ marca, también el que otros factores externos le dejan seguir. Es como pretender ganar un triatlón con una bicicleta estática. Por mucho que des de ti pedaleando, de nada sirve si lo demás no acompaña.

Solución? Baja de la bici y coge la apropiada! Las cosas no son fáciles, pero tampoco imposibles. PACIENCIA es la palabra mágica. Además, sin un poco de emoción… no sería todo muy aburrido??

Lalaland no se construyó en dos días!